Ingreso Mínimo Vital:
Caridad vs. Derechos

La preposición latina “versus” tenía originalmente la significación de “hacia”, pero, a través del lenguaje jurídico inglés, adoptó, ya desde el siglo XV, la significación de “contra”. La utilización de esta partícula en el titular de esta entrega creo que refleja bien la doble relación entre caridad y justicia que presenta la reciente aprobación del Ingreso Mínimo Vital (IMV) en el Congreso de Diputados.

Porque sin duda, la aprobación del IMV representa la voluntad del actual gobierno de transitar de un país de la caridad y la beneficencia “hacia” la justicia y el derecho. Y, por lo tanto, implementar políticas basadas en la justicia social, en el derecho y en la dignidad “contra” aquellas que se amparaban en la caridad, en la beneficencia y en la dádiva. Cobran así sentido estas palabras del actual Presidente del Gobierno:

Cumplimos con la demanda de justicia social de la ciudadanía, particularmente, de quienes están sufriendo con más contundencia los efectos del parón de la actividad económica

Pedro Sánchez

La derecha ideológica tiene calificado al IMV de forma despectiva como “la paguita”, “paraíso comunista” o “cartilla de racionamiento”. Un desprecio que, por coherencia argumental, entiendo que harán extensivo a las “paguitas” que comparten el carácter no contributivo de esta prestación (pensiones no contributivas de invalidez o jubilación, subsidios de desempleo, los complementos a mínimos de pensiones contributivas,…).

Lo cierto es que fueron los partidos progresistas que apoyan al Gobierno, PSOE y UNIDAS PODEMOS, los que introdujeron en sus programas electorales este concepto que hoy, en el Congreso, quedó convalidado bajo la denominación de Ingreso Mínimo Vital. Su tramitación como Proyecto de Ley permitirá la mejora del texto si así se considera.

Los beneficiarios de esta medida, según los cálculos del gobierno, serán 2,3 millones de personas, 850.000 familias de las que la mitad cuentan con una renta inferior a 310 €/mes y con un coste estimado en 3.000 millones de euros. Una medida que cuenta a los hogares con hijos como grandes beneficiarios, más del 30% de los favorecidos son menores de edad que viven en estas familias.

Hay muchas y variadas líneas argumentales contra el IMV, podríamos citar, entre otras, las referidas a la insuficiencia de su cobertura, a las necesidades de un mayor control, a los posibles efectos llamada, o a la desincentivación en la búsqueda de empleo. Todas ellas son aducidas por aquellos que, cuando tuvieron ocasión, prefirieron seguir basando sus políticas en la beneficencia y en la caridad como método.

Por supuesto que el IMV es un modelo perfectible, que su aplicación mostrará sus fortalezas y debilidades, que el seguimiento y control de los distintos indicadores marcarán el camino de las remodelaciones que se estimen necesarias, cuestiones todas ellas que en ningún caso invalidan la puesta en marcha de una medida histórica, que pretende que nadie se quede atrás y vital para frenar y reducir la pobreza, singularmente la pobreza infantil.

Debo señalar también que la cuestión del IMV está provocando una saludable eclosión de debates, de análisis y de estudios alrededor de esta cuestión. Distintos modelos, distintas denominaciones (ingreso mínimo vital, renta básica universal, renta mínima de inserción, rentas de último recurso, …), que contribuirán a modelar un sistema cada vez más justo socialmente. En todo caso, un posible mejor modelo de futuro no debe servir de excusa para impedir la puesta en marcha del modelo actualmente aprobado y tan socialmente necesario.

Sin duda alguna, la convalidación hoy en el Congreso de este Real Decreto–ley 20/2020, de 29 de mayo, por el que se establece el ingreso mínimo vital, nos hace un país mejor.

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6 respuestas a «Ingreso Mínimo Vital:
Caridad vs. Derechos»

Completamente de acuerdo; la Dignidad de las Personas vs los fariseos de la Caridad; la implantación de políticas públicas que la reconozcan y la defiendan nos hacen sentirnos orgullosos como sociedad; claro que habrá mejoras que desarrollar o defectos que pulir pero como todo lo que se empieza; otro objetivo a perseguir es la ampliación y masificación de los servicios sociales (dejando fuera de mercado a algunos que hacen negocio con ello (ej. Residencias de Mayores) o les dan argumentos para exhibir una solidaridad (e. Cáritas, comedores sociales de la Iglesia, Bancos de alimentos que son economatos, etc.) que no es más que falsaria apariencia y esconde una beneficiencia repartida a unos pocos para lavar su conciencia)

Sin duda un gran avance social, homologable con países de nuestro entorno. Medida progresista y justa
No todas las políticas son iguales.

O IMV é o primeiro escalón para desterrar a beneficencia que tanto dano te feito aos intentos de implantar una xustiza social como resposta as necesidades das persoas. Parabéns ao goberno, e dicir que temos que seguir avanzando ata conquerir unha Renda minima universal, en unha España xusta, igualitaría e solidaria

Buen artículo Guillermo, y enhorabuena al Gobierno, haciendo una mención especial a la exministra y Diputada Luisa Carcedo, impulsora de este IMV. Es un día grande para España, triunfa la justicia social y dignifica a las personas y en especial a la infancia. También día grande por archivo investigación 8 M, era de justicia,aunque caben recursos, espero que no prosperen.

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